
ARCOIRIS
¡Ho! Diosa Gea.
Hoy tus huestes
atronaban por los cielos,
mares de nubes se desbordaban
cayendo sobre la tierra,
mientras las tinieblas nos abrazaban.
Corazones atenazados
por el miedo,
clamaban a ese cielo
para que los truenos y los rayos
cesaran de su empeño,
trayendo la tan deseada calma
Tuviste piedad, Madre
de unos pobres mortales.
Nos quisiste compensar,
y como ofrenda de paz
una irisada corona
en el cielo apareció
Y nosotros fascinados
por tan exuberante belleza,
soñábamos con llegar hasta ella,
con nuestras manos sostenerla.
Pero tan solo podíamos exclamar
¡Gracias, Diosa Gea!
Octubre 2009
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